Se levantaron casi al mismo tiempo, con el torso elevándose a gran velocidad para quedarse estáticos mientras sus ojos se abrían. Era indudablemente de noche. Sigurd se levantó, acercó a un armario, cogió una muda limpia y entonces se metió al baño a ducharse. Basildo, sorprendido con lo rápido que había pasado el tiempo, se seguía preguntando si había siquiera dormitado. El tiempo simplemente parecía haber sido recortado de la existencia el desde que mantuvo los ojos cerrados, y se le hizo un segundo. Como había dos baños, Basildo intentó ver si tenía algo de ropa en algún armario. Algo que le dejó confundido era que en efecto, lo había. Tenía ropa que literalmente era suya. Pero claro, como su conversión fue algo que tenían previsto, lo mas posible es que mientras tanto algún agente de Nocturna hubiera cogido las cosas de su casa y se hubiera largado como si nada. Al menos eso quería pensar. Tras estirarse, notó dos cosas. La primera era que tenía algo de hambre. La segunda que el cuarto de baño era bastante grande. Posiblemente ese sótano hubiera sido un almacén, al cual habían añadido mucho espacio. La verdad es que era imponentemente enorme, había hueco y armarios para unos cuantos, así como para camas, y mesas espaciosas.
Se metió en la ducha y abrió el agua caliente. No notaba que saliese caliente así que siguió subiendo. Pero el agua seguía igual, así que la puso al tope, y ya cuando empezó a notar un ligero escozor, pensó que era buen momento para bajar la temperatura. Pero tampoco supo muy bien como hacerlo porque le parecía un poco lo mismo, así que siguió bajando. El caso es que se duchó al final y ya cuando terminó se miró al espejo. Pegó un grito. Ahí no salía él. La visión era la de un vaporoso engendro espectral con forma indefinidad cuyo único rastro visible de vida eran los ojos, que en eso si se parecían. Por lo demas la forma estaba difuminadísima, no permitiendo reconocer rasgo alguno de él. Se peinó un poco como pudo y comprobó que en efecto el agua caliente era mejor no abrirla. No la notaba y había partes de su piel que estaban muy peladas.
Mientras tanto, Sigurd, que ya se conocía los pormenores de ducharse siendo inmortal y no iba a tardar tanto, salió y cogió su movil. Tocaba hacer un par de peticiones y ver los mensajes de sus servidores diurnos. De momento todo tranquilo. Escribió a un par de personas, a su madre, un par de grupos de amigos y se puso a sonreír. Aprovechó también para avisar a Klaus, quien compartía piso con Basildo, para que no se preocupara. Le dijo que tenía que hacer un par de gestiones muy importantes con él y que trataría de soltarle lo antes posible. Con el visto bueno de Klaus, tocaba hablar con Martello, el informático de Alcorcón. Para su siguiente misión necesitaba localizaciones exactas, y él era el hombre indicado.
Tras salir Basildo, le hizo sentarse en una de las sillas junto a la mesa mas pequeña que había.
- Bueno, Basil, hoy tenemos trabajito y espero que estes preparado. En mas de un aspecto- dijo con determinación.
- No se si lo estoy, pero ya que estamos...- respondió Basildo ya un tanto resignado- Aunque te admito que tengo hambre.
- Manten ese hambre, Basil, que hoy te vas a saciar mucho- dijo con una sonrisa un poco mas grande.- Te cuento un poco. Como ves hay espacio aquí, lo notas ¿verdad?
- Si, lo cierto es que si. Es casi como un enorme club social.
- Exacto. Por eso va a ser el refugio de la Agencia Montejo. Si, nuestro grupo de Whattsapp. A los que aún, por supuesto, no he dicho nada de esto.
Basildo eso lo sabía. Llevaban días sin saber de él, asi que era natural que eso no hubiera pasado.
- Si vas a montar eso necesitamos a sus integrantes. Un poco por mantener el rollo, ¿no?
- Eso es. Quiero que seamos el grupo de amigos de siempre. Inmortales y preparados para una vida eterna de buen rollito e intensidad. Sobre todo de intensidad.
- Si, eso te iba a decir, que en general la intensidad es nuestra especialidad- dijo Basildo ya sonriendo- Pero no entiendo lo que tenemos que ver en realidad con Nocturna. ¿Va todo junto o son planes separados?
- Va junto. Nocturna quiere eso, clubes de amigos para que se lleven bien y no se den puñaladas traperas por toda la eternidad, que parece ser que eso ya ha sucedido. Así que todos amigos y no hay que preocuparse de los picores de espalda repentinos.
- Vale. Eso tiene sentido. Imagínate durante siglos teniendo que librar una guerra eterna que no lleva a nada solo por ansias de poder.
Rieron ambos a carcajada limpia. Inocentemente.
- Pues eso, vamos a por amigos- dijo Sigurd mientras estaba aún con la sonrisa en la boca.- Tengo 2 candidatos para empezar. Pero quiero que me digas tu quienes tienen que ser
- A ver, como fundador del grupo de Wa, yo veo que Bauty tiene que estar.
- Si, esa era una opción.
- Y la otra persona... - dijo Basildo un poco con la mirada baja- mira, yo se que puede haber personas que tengan otra serie de métodos en plan financieros, u organizativos, ya sabes como es Bego, etc... pero por dios, convirtamos a Adela.
- Era mi otra persona. Exacto, eso vamos a hacer.- callaron ambos mirándose con aprobación- Es que se lo merece joder. Una vida guay si es que a esto se le puede llamar vida, fuera de la monotonía normal.
- Si, tio, es que es de lo mejor del grupo- afirmó Basildo- Es un encanto de chica, y siempre procura llevarse guay con todos,... tenemos que convertirla.
- Si. Y no te preocupes que he localizado a nuestros dos candidatos.
- ¿Ya?- preguntó asombrado Basildo- Qué rápido
- Tenemos un informático guay en la organización. Italiano.
Bauty era directamente una figura mitológica. En los albores de la humanidad, alguien mencionó a Bauty y todo el mundo supo quien era. Bueno, desde los 90 realmente. Del siglo pasado. Pero esa fama era real, a la que te descuidabas, Bauty estaba ahí. Y era una completa realidad. Mas alto que Sigurd y un poco mas que Basildo, con algo de musculatura pero presumiendo de barriga cervecera, pelo corto y expresión a medio camino entre estar serio y no estarlo nunca, Bauty era un crisol de cosas en general. Se definía más por lo que los demás decían de él que por lo que él decía. Y le habían llamado de todo. Machista, fascista, comunista, anarquista, neoliberal, nazi, payaso, sinvergüenza, y un largo etc el cual se la soplaba casi tanto o mas como los títulos ya mentados. Quizá el de anarquista no se la soplaba tanto, pero era esa clase de anarquista neutral que no te esperas que realmente sea anarquista. Y menos aún debido a sus vestimentas, salidas de la tienda pija de turno. Un día las camisetas de Helloween fueron sustituidas por los polos de Pedro del Hierro.
Las calles de Madrid eran un hervidero de gente. Por fortuna las de Fuenlabrada, que era donde estaba Bauty, no. Miró Bauty su movil. Y había un mensaje de Basildo. Había encontrado a Sigurd, y le había contado cosas increíbles. En una mezcla de preocupación y ganas de saber que coño estaba pasando, Bauty le preguntó que donde estaban. Basildo solamente tuvo que acercarse y tocarle el hombro. Bauty pegó un respingo
- Que susto, hijo de puta.- dijo mientras le daba un abrazo- ¿De dónde has salido?
- Pues nada, que ya sabía que estabas aquí- le dijo inocentemente Basildo
Bauty dudó un momento, tratando de no mirar demasiado al horizonte, cosa que se le daba fatal cuando reflexionaba su respuesta.
- Es que la idea es no solo que no lo sabes sino que no lo sabe nadie- dijo tratando de recuperar su compostura habitual- Digo mas, es que no se lo he dicho a nadie. Pero a nadie. Estoy aquí un poco por sorpresa porque tengo un asuntillo, pero no lo debería saber ni Peter.
- Es que en realidad has quedado conmigo. Y no, no tengo tu miniatura- dijo Basildo sonriendo
- Vamos a ver- dijo Bauty aún mas desconcertado que antes.- ¿Con qué número dices que me has contactado?
- No ha hecho falta número
- Había un número, yo he escrito.
- No, no, no lo había
- Basil, me cago en mis muertos, que lo había
- Mira el movil a ver si es verdad
Por motivos que en realidad Bauty no comprendía, en efecto no había un número de teléfono con el que hubiera contactado con absolutamente con nadie para ir a Fuenlabrada, lo cual hizo que los colores de la piel de ambos tuvieran el mismo tono blanquecino. El teléfono se le cayó a Bauty de las manos solo. Ahora solamente podía mirar a Basildo, con desconcierto absoluto.
- No entiendo lo que tiende a ser una soberana mierda- dijo Bauty- Y para que yo no entre en pánico necesitaría dos cosas. La primera que me emborracharas tremendo. La segunda es una explicación que espero que tengas preparadísima.
- Venía ya con ella, si- dijo Basildo aún con su característica sonrisa. Pero aligeró el proceso enseñando el colmillo derecho. Bauty puso cara de sorprendido y se llevó las dos manos detras del cogote, como para poder reaccionar a una realidad que empezaba a escapársele.
- Me cago en mi puta vida, Basil- dijo con una expresión entre el terror y la sorpresa- ¿Qué está pasando?
- Vente conmigo que te lo cuento.- dijo dándole una palmadita en la espalda- Y de paso te cuento lo que le pasa a Sigurd.
- Dime que me vas a emborrachar por favor.
No lo podía negar, Sigurd estaba muy nervioso. Se planteaba todos los fracasos posibles antes siquiera de haber llegado a Vallecas. Y eso era lo que le preocupaba. Porque no había hecho nunca algo parecido, y porque además no se trataba de una persona cualquiera. Era Adela, joder. Tratar de describirla requiere no solo una descripción física, sino toda la parte de ella que no podías ver a simple vista. Porque para empezar, Adela era un amor de persona. Desde el punto de vista de un narrador neutral, ese era el único punto de vista aceptable. De hecho, de una forma objetiva, todas esas personas descritas como "amores", solo lo eran un determinado círculo. Adela no. Era amor, punto. Objetivamente era una buena persona, y se le notaba no solo en sus actos sino en sus disculpas, por otra parte abundantes de forma preocupante. Era una persona con un poco mas volumen físico que Sigurd, con el pelo largo y el flequillo corto. Pacífica, tranquila y muy emocional, Adela era una de las mejores amigas de Bauty, aunque a veces se cuestionase siquiera por qué. Pero la realidad superaba a la ficción, y Adela, que era contraria a Bauty en demasiados aspectos, luego había estado ahí siempre, igual que Bauty para con ella. Todo lo descrito hacía que en la cabeza de Sigurd imperase un terrible miedo. Porque si moría, si no salía bien, Sigurd directamente prefería tirarse a las vias del tren. Tal era la estima que tanto Sigurd como Basildo, como Bego (de quien hablaremos pronto) como Bauty tenían para con ella. Del resto de la agencia vamos a ver... teníamos a Irene, que es su mejor amiga, luego ya sabemos que ahí estima hay. Por narices. Muchísima. Y luego de Laura no había tanto conocimiento porque apenas se habían visto así que en realidad el círculo estaba completo.
La indicación del mapa señalaba a un edificio. Luego, pensó Sigurd, es que estaba en una casa. ¿Llamar? No sabía cual era. Por un momento pensó en cantar. Pero para que le tirasen piedras todos como que no. Pensó en sus poderes. No sabía atraer de la misma manera que Basildo. No se podía convertir en murciélago (ya lo había intentado) ni en niebla ni en animales. Probó con correr y saltar. Puso su corazón a latir para probar a donde podía llegar. No se esperó el resultado. Estaba casi al otro lado de la calle de un solo salto. Si lo controlaba, se dijo, podría llegar a las ventanas, la mayoría estaban abiertas por el verano. Por qué no intentarlo, no quería estropear la sorpresa.
Ronquidos. Indudablemente Adela estaba durmiendo. La figura en pijama de una chica tirada en su cama era llamativa pero real. Lo que pasaba, y es por esto por lo que menos mal que Sigurd actuó rápido, era que había un vampiro en el alfeizar de la ventana, agachado y mirando con sus ojos inyectados en sangre. Porque por algún extraño motivo, sus colmillos estaban relucientes, blancos y brillantes aún con el cielo nocturno.
- Cálmate- dijo Sigurd usando su poder. La expresión de terror dio paso a una relajación que aunque forzada hizo que se tranquilizase al instante.
- ¿Sigurd?- dijo Adela un tanto incrédula- Pero ¿qué cojones? ¿Qué haces aquí? ¿Dónde habías estado?
- Por partes, tranqui.
- Baja de ahí, por dios.
Cierto, si. Mejor abajo, pensó Sigurd. Ya bastante impresión la había causado. Así que Sigurd se sentó en la cama.
- Venga, va, ¿por dónde empiezo?
- Yo que se, estas en mi casa, has entrado por la ventana, tienes esos ojos...- dijo Adela asustada
- Es que tengo hambre
- Me estas traumatizando mazo
- Mira, sin sutilezas, soy un puto vampiro- dijo Sigurd, que estaba empezando a ponerse nervioso a su vez- Pero es que no sabía como llamarte y...
- Con el puto movil- le dijo cogiéndolo- lo coges, me llamas y no me tienes que dar un susto como ese.
- Ya, ya, lo siento- dijo Sigurd tratando de controlar la situación, pero estaba notando que se le escapaba- Mira, no tengo mucho tiempo. Deja que te cuente mi historia y lo que me pasa.
Basildo caminaba con Bauty junto a la estación Central de Fuenlabrada. Bauty, aunque alucinando, escuchó toda la historia que le contaba Basildo. De Sigurd, de cómo le convirtieron la noche anterior, de cómo ahora estaban en Nocturna, y de cómo querían meter a la Agencia Montejo
- Perooooo- dijo Bauty- Escucha. ¿Qué pasa si no quieren?
- Pues ya está.- dijo Basildo
- ¿cómo que ya está?- desconfió Bauty- ¿No les pasa nada?
- No. Sigurd tiene aún a sus amigos y a sus padres y les ha dicho todo. Y aquí sigue, de Domine de Alcorcón.
- Vale, eso resuelto.- dijo Bauty mas confiado en lo que le habían dicho- ¿Y el trabajo?
- Eso lo sabe Sigurd, pero vamos... que creo que está bien pagado.
- Todo parecen mas o menos ventajas
- Y podrías incluso jugar a Warhammer en una casa propia en una mesa SOLO para Warhammer
Bauty sonrió como un niño pequeño ante un caramelo.
- Vale, me gusta.
- ¿Aceptas?
- Hombreeeeeeee- dijo Bauty seguro de si mismo.
El mordisco le pilló de sorpresa. Basildo estaba muy hambriento y Bauty estaba demasiado flipándolo. En un segundo el flujo sanguíneo le recorrió todo el cuerpo mientras notaba como se activaban todos los nervios. Por un momento creía que no era la sangre lo que le chupaban, pero nunca antes una succión ejercida sobre él le había parecido tan placentera y extasiante. Notaba la erección con tremenda fuerza tratando de rasgar sus pantalones. Entonces, y tras unos breves segundos, los colmillos de Basildo soltaron el cuello de Bauty, haciendo que este cayera por inercia al suelo. Basildo se rasgó la muñeca y le dio un par de gotas. Reaccionó casi al segundo, sintiendo la imperiosa necesidad Bauty de succionar ese dulce nectar. Lo necesitaba. Quería chupar y chupar, quería esa ambrosía, ese licor divino. Así que forcejeó con Basildo, que intentaba librarse por todos los medios, pero Bauty quería seguir, y lo que en un principio eran unas gotas, se convirtió en un largo trago que hizo que Basildo sintiera dolor por primera vez en su renacer. Bauty, ahora con su nuevo don, estaba teniendo sensaciones imposibles de describir. Pero se le antojaron insuficientes.
- La puta madre, illo- dijo Bauty con los ojos alucinados- Estoy brutísimo
- Me has hecho bastante daño- dijo Basildo tirado en el suelo mientras cerraba el corte con su sangre. Eres un puto ansias
- No ni na- dijo Bauty aún recordando lo que acababa de pasar- Dime que esto es lo que se siente al beber
- Si. Te lo digo porque no es mi primera vez ya bebiendo
- Pues- dijo Bauty sonriendo de oreja a oreja- Quiero mas.
- Entonces quieres que sea como tu hija, ¿no?- dijo Adela, quien a pesar de fliparlo en colores había prestado atención
- No porque seas como mi hija, sino porque queremos que seas vampi también- dijo Sigurd resumiendo todo- Te haces vampira, te pagamos porque estaremos trabajando, yo soy el jefe, por cierto, te vienes a nuestro refugio, tienes poderes y... bueno, en realidad solo es eso. Pero es mejor que lo que yo por ejemplo tenía antes.
- A ver, es que no pierdo nada- dijo Adela- Y gano dinero pero viviendo en otro sitio, hay gente que lo puede saber... no le veo la desventaja.
- Que te tengo que desangrar primero. Pero es un momentito- dijo Sigurd tratando de no ser demasiado brusco. Aunque lo había sido.- No lo demores mas que me estoy poniendo nervioso, dime si es si o no.
- Vale, es si.
Con un grito ahogado, Adela notaba toda su circulación sanguinea en movimiento mientras era invadida por todas esas extrañas y placenteras sensaciones que recorrían cada pequeño rincón de su cuerpo. Le vinieron recuerdos. Pero todos ellos estaban eclipsados. En un principio creyó estar incómoda, pero pasó al instante mientras se notaba mas viva que nunca. Y cuando paró, un líquido se deslizaba por su boca. Mas dulce que cualquier cosa, pero sin empalagar. Mas delicioso que cualquier bebida, comida o sustancia. Y se dejó llevar por su ansia. Sigurd notó como unas mandíbulas se cerraba alrededor de su herida. Quiso zafarse pero unos brazos le rodeaban firmemente. La succión era tremendamente poderosa y, al contrario que con Lorena, lo que tenía ante si no era un acto calculado, sino una violencia de la que tenía que acabar librándose. Pero era una mole de puro acero que no podía quitarse de encima. Trató de hablar pero era difícil. Optó por gritar.
- SUELTAME, JODER- ordenó. Y sin embargo, aunque soltó, Adela no lo hizo porque se lo ordenara. Sino porque había oído el grito de su amigo y algo en su cabeza hizo contacto,
- Perdón, perdón- dijo juntando sus manos- No quería hacerte daño, ¿estas bien?
Sigurd estaba dolorido. Notaba todo en su brazo. Y no se podía creer la terrible fuerza que ahora tenía Adela.
- Así que vamos a hacer la Agencia Montejo- dijo Bauty sonriendo mientras estaban aún en el metro de camino a Alcorcón.
- Es el plan de Sigurd, si- dijo Basildo- Y parece que tiene buena pinta todo. Ya veras el refugio.
- ¿Dónde está él, a todo esto?
- Ha ido a por Adela. Espera poder convertirla también.
- Ouuuuh, mama
Sigurd tenía una expresión mezcla entre el horror y el orgullo. Estaba ya en la calle con Adela y se dirigían en coche a Alcorcón. Un individuo había dicho cosas muy feas a Adela y entonces, antes de que Sigurd pudiera ordenar que se metiera la cabeza en el culo, de forma literal además, escuchó un sonido parecido al que podría tener un melón reventado por un petardo por dentro. Solo que no era un melón. Era una cabeza humana. Despues, como si de una botella de ron se tratase, Adela le había dado un trago directamente del cuello aún sangrante y se lo había ofrecido a Sigurd como si fuera un refresco. Había creado a la criatura mas aterradora que había visto nunca, y era su amiga. Llamó al equipo de limpieza para que le trajeran a alguien en esa dirección y cogieron el coche. No pronunció palabra alguna hasta que llegaron al refugio por fin.
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