domingo, 15 de septiembre de 2019

CAPITULO 4 (en el que por fin se reune la Agencia Montejo)

El humo, casi sin sabor, salía del interior de los pulmones de Bauty mientras trataba de no hacerse preguntas demasiado incómodas sobre el cadaver que ahora yacía a sus pies. Pero Basildo, que intentaba controlarse dando vueltas por ahí, estaba en auténtico pánico. Pero la pregunta estaba ahí, ¿qué hacer? Porque tampoco es que fuera a parecer que a Sigurd le fuera a hacer gracia que todos y cada uno de los encuentros con sus presas acabasen en un cadaver, o dos, o los que resultasen.
- Joder, tio- dijo Basildo, quien se llevaba las manos a la cabeza mientras caminaba- Joder, ahora qué hacemos
- Calma, Basil, esto tiene solución seguro- dijo Bauty intentando tirar el pitillo al suelo, el cual le estaba desagradando bastante- Mierda, es que ni fumar me gusta ya.
- Yo se lo que te gusta a tí, si- dijo Basildo un tanto mas alterado
- Mira, tio, es sencillo, abrimos la tapa esta de alcantarilla y para adentro. Y yaaaaaaa si eso que le echen la culpa a otro.
Fue dicho y hecho. Abrieron la tapa de la alcantarilla y lo tiraron. No se les quitaba el pensamiento de encima pero bueno, al menos ahora no los encontrarían en relación con ello. Ojearon el movil. Sigurd les había escrito por separado. Había mensajes diferentes para cada uno. Para Bauty había: "Estas con Basildo, ¿verdad? En ese caso estaré ahí pronto. Ya se donde estáis". Para Basildo, en cambio, el mensaje era esto: "OHDIOSMIO. AGRADECE NO HABER VISTO LO QUE YO".

Las presentaciones, a petición de Sigurd, quien les invitó a todos a pasar, fueron cortas. Un saludo, un abrazo, y poco mas. Pero ya dentro, en la misma mesa en la que Basildo y Sigurd habían acordado los detalles de esa noche, nuevamente ofreció a todos asiento.
- Bueno, lo primero perdon por no mencionar una sola palabra en todo el camino- dijo Sigurd dirigiéndose a Adela.- Es solo que tenía un poco de trauma porque no me esperaba tu poder- "porque casi salgo corriendo y gritando" era una traducción mas exacta.
- Yo... yo no se que esta pasando del todo- reaccionó Adela- Oh sea... esto no pinta mal pero soy una jodida máquina de matar y yo ni lo sabía.
- Wooo wooo woooo, un momento, un momento- paró Bauty- ¿Adela una máquina de matar? ¿Estás seguro de eso? Hubiera jurado que Adela tira mas a peluchazo que a asesina en serie
- Bauty eres un poquito gilipoll...
- Callaos por favor- dijo Sigurd. La expresión de auténtico terror era tan clara que los presentes guardaron silencio
- Perdón, perdón, de verdad- rogó Adela
- La has convertido tu- dijo Basildo- A lo mejor también tu lo eres
- ¿Yo? Pero si apenas puedo acertar con mi poder. Y no me sale usarlo voluntariamente- le recordó Sigurd.- Venga, vale, basta de expectación. Lo que pasa es que Adela le ha reventado a un pavo de una ostia. Literal. Sin cabeza.
Guardaron silencio. Solo podía ser verdad a juzgar por cómo antes Sigurd se había mostrado.
- Ouuuuh mama- dijo Bauty flipandolo igual que todos.- Y yo que poderes tengo, a todo esto.
- Ese es un problema. No lo sabemos. Los iras descubriendo tu.
- Jajaaaay- rió Bauty- esto va a molar.
- En general Bauty está muy feliz con su nueva existencia.- le dijo Basildo.- Le parece una de las mejores experiencias sexuales que haya tenido.
- Por dios Bauty- dijo Adela asqueada- ¿Por qué hasta esto, HASTA ESTO, tiene que ver con sexo para ti?
- Tronca, no me digas que tu no lo flipaste, porque ya si que me daría vergüenza que pareciese que nunca me la habían chupado así y darme cuenta de que lo que me chupaban era la sangre, gozarlo incluso mas y encima ser el único al que le ha pasado.
- Déjame en paz- le dijo Adela en una mezcla entre reirse y sonrojarse muchísimo.
- Pues te ha chupado la sangre Basildo, le pides explicaciones si quieres- señaló Sigurd
- No hace falta picarón. Si se que Basildo se deja- dijo Bauty con una sonrisa de oreja a oreja.
- Bueno, venga, que paso a cosas mas serias. ¿Os gusta el sitio?
Miraron a su alrededor detenidamente y se fijaron en todo. Las sillas, las mesas, las estanterías, las camas. Era como una comuna de amigos subterranea.
- Bueno, si- dijo Adela- Es casi como vivir con compañeros de piso. Pero con tiempo para lo que quiera.
- Y con mesas grandotas para beber y jugar, si señor. ¿Quien te ha dado esto, pirata?- sonrió Bauty
- El ayuntamiento de Alcorcón. Son mis empleados.- dijo Sigurd con orgullo- A cambio de estas comodidades, y de poder montar nuestro club particular, se nos demanda un par de cosillas. La primera es que tenemos que tener una organización paraguas en Alcorcón. Con sus espacios neutrales, base, etc. Y la segunda miembros respetuosos con la comunidad. Aquí es donde os digo que nos queda gente por convertir y que cuantos mas seamos para ello mejor. Además tenemos otra movida. Tenemos que hacerlo HOY. Ordenes de los peces gordos de Nocturna.
- ¿Y vamos a convertir a todos los del grupo?- preguntó Adela- Porque obviamente todos viven separados.
- Basildo y yo ya tenemos plan para reunirlos
- ¿lo tenemos?- preguntó Basildo
- Lo tenemos- dijo Sigurd guiñándole un ojo
- Claro, joder, lo tenemos.
Lo cierto es que en realidad Basildo no lo tenía. Pero se fió de Sigurd.

Antes siquiera de que pudieran levantarse, Adela y Bauty salieron corriendo al servicio. Basildo ya se conocía esto.



- En realidad si vamos nosotros a por Bego es por dos cosas- aclaró Sigurd- Porque tu tienes coche y porque yo no me atrevo a dejarte sola por si te da el venazo de mas sangre y desangras a la peña como sé que han hecho estos dos.
En el coche de Adela otra vez, las preguntas se sucedían. Por qué el vómito, por qué tenían que ir ellos dos, y cuales eran sus planes para con la gente.
- Vale, pero eso no me dice qué es lo que quiere Nocturna de nosotros. O sea, si sé lo que quiere de ti, que seas el Domine y todo eso. ¿Pero nosotros? Es más, ¿YO?- preguntó extrañada Adela
- Pero eso lo decido yo, en realidad. Y tu tienes un don para ser buena persona. Nadie sospecharía de que fueras Custodia.
- ¿Qué coño es eso? ¿Por qué en Latín?
- Pues porque lo dice Nocturna. Los cargos son en latín. Y ya se me estaban repitiendo lo de principe, lo de obispo, y su puta madre en vinagreta, así que los he creado yo y punto. Es como policía secreta. Luego está Basildo que de secreto no tiene nada, va a ser el reconocido.
- Guaaaaaaaaaaaaaaau. Policía yo. Cuando nadie, absolutamente nadie lo hubiera dicho, Sigurd opina que yo de poli. Guaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaau.
- ¿Quien sospecharía de que lo eres?- se produjo el silencio- Exacto.

En el pueblo de Barajas, en una de las calles que salen de la plaza Mayor, tiene Bego su casa, compartida con varias personas. Lo mas parecido con lo que poder relacionar a Bego es con un superordenador que a veces da chispazos. Cuando algo no computa, claro. ¿Todo va según el plan? ¿Todo correcto? Bego está tranquila. ¿Hay fallos? Chispazo. A Bego le gusta controlar todo a su alrededor al detalle y con precisión. Lo que a veces se torna en situaciones incómodas, ya que trastoca a veces sus pensamientos, es en la mayor parte del tiempo algo muy útil, porque a previsora no suele ganarla nadie. Sus son marrones, al igual que su castaño pelo. Sus labios depende del día. A veces el tono es tinto, como de vino, mientras que otras es negro metalizado, rojo, etc. No suele ir arreglada, prefiriendo prendas cómodas. Pero cuando se arregla, sorprende a mas de uno y de una, dejando estupefacto al personal.
Con esta descripción, que es lo mas importante de Bego, nos podremos imaginar lo bien que le sentó que el teléfono sonara. Afuera, Sigurd y Adela estaban esperando, siendo esta última la que llamara.
- ¿Si?- dijo con un tono entre preocupada y dormida
- Ehmmm- dijo Adela un poco sin saber que hacer- Esto... Bego ¿sales un rato?
- Adela, joder, que son las 12 y media, que mañana trabajo. ¿Qué ocurre?
- Es que tengo que contarte una cosa, y es importante... y...
- Baja- ordenó Sigurd. Se escuchó el teléfono siendo colgado.
- Me ha colgado- dijo Adela- ¿Era buena idea que la dijeras eso?
- Era la mejor, de hecho debería estar bajando
- No sonaba muy convencida de eso
La puerta se abrió de par en par y una cabeza se asomó, medio dormida. Bostezó largo y profundo mientras miraba atónita como ahí, delante de sus narices, estaba su amigo el desaparecido.
- Si, es todo muy raro- dijo Adela riéndose- Pero espera que ahora viene lo bueno.
- No me estoy enterando de nada y algo me dice que hay mucho de lo que enterarse. ¿Por qué no venís en otro momento? Joder, que tengo mucho sueño, que mañana madrugo.
- Mañana no madrugas, te lo digo yo
- ¿Cómo que no? Si yo mañana trabajo- dijo casi gritando Bego
- Mira, yo te lo explico- dijo Adela tratando de suavizar el asunto
- Que somos vampiros.- dijo Sigurd sacando los colmillos en su cara. Esto terminó de despertar a Bego, que no sabía que reacción tener en realidad.
- Ala, venga, di que si- dijo Adela siendo ella ahora la que daba voces- Que eso no la va a asustar ni a espantar ni a nada, fiesta.
- No me entero- dijo Bego, esta vez temblando.
- No hace falta. Imagina que tienes dinero a raudales, que tienes una casa aún mas molona que esta, que no vas a trabajar fregando pisos y que encima vas a poder ir con toda la calma del mundo.- se apresuró Sigurd
- Si, bueno, suena bien. ¿Y lo malo?
- Que Adela tiene hambre- dijo Sigurd señalándola
- PERO QUE A MI NO ME METAS EN ESTO
- Ya lo creo, la vas a morder tu.
- No, no, no, me niego, a mi no me lies
- Hazlo- ordenó Sigurd con tono serio.
Sin saber por qué, Adela se había lanzado a por Bego. Esta no pudo ni reaccionar, mientras sentía como determinados deseos, olvidados y poderosos salían en ardiente comunión. No podía ni siquiera definir la naturaleza de las sensaciones y sentimientos, asi que por reflejo se abrazó a Adela, quien estaba sintiendo el mas extasiante de los deleites. Sentía ganas de reir, de no parar de absorber el carmesí nectar de su deseo, y con ardor casi sexual succionaba en un sangriento deleite. Despues, tal como Sigurd lo hizo la noche anterior, se mordió la muñeca y le dió a Bego de su sangre, quien estaba totalmente poseída por una tranquilidad, una calma y un éxtasis cuyo fuego hubiera derretido el hielo de los glaciares. Por precaución, Adela la dejó tomar un poco mas de lo que Sigurd la dió y entonces la ordenó que parara. No tenía tanta fuerza como para aferrarse.
- No se si te debería odiar- dijo dirigiéndose a Sigurd- Porque me has obligado a hacerlo.
- ¿Lo hubieras hecho si no?- dijo Sigurd sonriéndolas- Te abrías perdido este momento y creo que no era cuestión de eso.
- Eres un idiota- dijo Adela riéndose
- Arreglate, Bego, que nos vamos de Karaoke.




Basildo, como era obvio, no tenía un plan. Se había hecho el remolón con Sigurd pero no lo tenía. Por fortuna, Bauty si. Y así se lo hizo saber a Sigurd tan pronto como lo pensó. Reuniría la Agencia Montejo en el sitio en el que juró que cantarían todos al unísino I want it that way. En el Máster Plató Karaoke. Así que Basildo pondría el toque mágico de atraerlas, a Irene y a Laura. Y Bauty, que ya le había cogido el gustillo a eso de beber, se pondría las botas tranquilamente. Eso era el plan. Al menos esta vez no habría cadaver. O eso esperaba. Basildo también lo esperaba, con toda su alma.

Sorprendentemente, llegaron ambas puntuales. Basildo ya estaba comprendiendo mejor su habilidad, y le había salido el hecho de que pensaran en que habían quedado con ellos. Solo tuvo que concentrarse un poco y recordarlas para que esto funcionara.

Describir a Irene no es que sea complicado, es que no podría hacerse justicia fácilmente a su aspecto. Porque su gusto por la moda es exquisito. Da igual cómo aparezca, Irene vestirá siempre elegante, bien maquillada, y prácticamente haciendo que de igual lo mucho que tu te arregles en la vida real. No podrás superar esa elegancia llevada al extremo. Por si fuera poco, había un rasgo que era muy extraño, que en vez de cabrearse con Bauty cuando este soltaba algo que no le gustaba, sonreía. Mucho, y con una sonrisa además perfecta. Es cierto que también le sacudía, pero el acto de sonreír ya hacía que esto se quedara grabado en la retina de todo el mundo a su alrededor. Aquella noche, sin embargo, debemos destacar su camisa blanca y sus pantalones negros, abultados pero finos en su concepción.

No tan elegante pero sin duda bien vestida para la ocasión, estaba Laura. Su elegante vestido de flores resaltaba las curvas de su figura, la cual, a veces por miedo y a veces por una extraña aceptación, solía menospreciar. En general cuando miras a Laura puedes ver sus miedos reflejados, sus preocupaciones profundas y sus temores al rechazo. Pero en concreto, quizá por el efecto de Basildo, esta noche no iba a ser así. Además, y como grandes virtudes de Laura, podemos destacar lo muy repipi que es en cuanto a cultura, arte e historia. No nos confundamos, lo es con razón. Su amor por el arte la llevó a convertirse en restauradora y desempeña con fervor su tarea, así como también el arte del bordado, elaborando exquisitos tapices.

Basildo, que no quería saber demasiado del tema, se había puesto a dialogar con una mujer en la barra la cual, lejos de sentirse lejana o incómoda, siguió su conversación en todo momento. Y mientras, Bauty se había sentado mientras daba las noticias a las chicas:
- Bueno, pues os tengo que dar una buena noticia- dijo Bauty tomando iniciativa- Hemos encontrado a Sigurd y esta noche va a venir.
- ¿Que has encontrado a Sigurd?- dijo Laura intrigada- ¿Y que le pasaba?- mientras tanto, Irene seguía a lo suyo, sorbiendo tranquilamente el ron con coca-cola que había aparecido en su mesa.
- Pues que se ha vuelto aún mas nocturno de lo que os creéis. De hecho le da pereza salir de día, casi parece andaluz.
Irene le calzó una torta. Pero Bauty se limitó a sonreír. Irene también sonrió, y le sacudió mas.
- No, venga, fuera coñas- dijo Laura preocupada- ¿Qué le pasa?
- Que ha montado un negocio y nos quiere contratar. A toda la agencia. Y no estoy de coña. De hecho creo que he recibido antes un mensaje del banco y no lo he leído.- Bauty sacó el movil y sin mirarlo se lo enseñó a Irene y a Laura.
- ¿Cuántos ceros hay en ese número?- dijo Irene perturbada
- ¿Cómo?- dijo Bauty, que no se esperaba que de verdad eso sucediera. Miró el mensaje. Había por lo menos 9. Miró a todos lados por si hubiera una cámara oculta, pero no la encontró.- Yo necesito un cigarro ahora mismo. Tu vente. Laura, vigila que ahora venimos
- Ehmmmm vale- dijo Laura sorprendida mientras Bauty sacaba a rastras a Irene.

Ya fuera, Irene forcejeó por soltarse. No le gustaba nada que tiraran de ella, así que se dedicó a darle manotazos hasta que por fin, y esta vez mosqueada de verdad, ya se puso borde con él
- Bauty, vamos a ver, que coño está pasando- el tono de Irene ya no era divertido.
- Es que soltarlo por las brutas impresiona
- ¿Qué dices? ¿Qué coño estás diciendo tu?
- Mira esto- dijo Bauty sacando los colmillos.
- Dios... mio...- dijo Irene relajando el tono.
- Te unes, ¿verdad?
- Un momento, deja de mirarme así, Bauty- ordenó Irene con impresión por lo que estaba sucediendo- Bauty, para, retrocede, vade retro
- Si es solo un momentico, joder, que esto es mejor que otras cosas que te han pasado.
- BAUTYYYYYYYYYYYYYY- gritó Irene mientras sonreía y le sacudía muy rápido.
Pero si hubo algo rápido, ese fue el momento en el que se lanzó por fin a su cuello.
Resumiré porque este proceso lo he contado demasiadas veces. Bauty se deleitó e Irene no sabía ni qué pasaba pero quería que no dejara de pasar.

Pero en vez de darla bien de beber la primera vez, lo que hizo fué llamar a Laura. Esta salió corriendo a la puerta.
- ¿Qué la pasa?- dijo alarmada Laura
- Llevatela al baño ya- le ordenó Bauty. No tuvo siquiera que dudar, la cogió y la trató de llevar al baño.
Segun atraversaron la puerta, Irene se abalanzó sobre Laura, y ambas se sumieron una vez mas en el éxtasis del momento. El plan de Bauty estaba dando resultado, y una vez desangrada, le dió Bauty de su propia sangre.

Basildo estaba a punto de terminar de desnudar a la cuarentona que había conocido en la barra cuando de repente, una exhalación se aferró a la mujer y la mordió en el cuello, dejandola totalmente seca y sin posibilidad de reanimación. Impotente, Basildo veía como la cena, que pintaba demasiado bien esa noche, había sido arrebatada. Laura estaba riendo llena de júbilo, con sensaciones que no pueden ni deben ser descritas, y Basildo estaba con cara de querer matar a alguien. Sin embargo, cuando quiso posar sus dedos sobre el cuello de Laura, todos los renacidos notaron una presencia y salieron a recibirle.

Sigurd, Adela y Bego habían llegado.

Y la fiesta acababa de comenzar.